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Mudanza

Ayer dejé atrás una edad y estrené un número nuevo con el que decorar mi edad.

Ayer, mi auto regalo de cumpleaños fue bajar y subir cajas, de un tercero, a otro tercero. Hice mudanza.

Ayer, dejé un piso en el que mi nombre estaba escrito en el contrato de alquiler y me fui a otro donde en bajo el rótulo de propietaria reza mi nombre.

Podría decir que mi cumpleaños marcó un antes y un después, que el día fue grandioso y que me siento mucho más madura, que me he descubierto alguna que otra cana, o arrugas no detectadas antes. Podría decirlo, sí, pero no fue así.

A partir de ahora tendré que recordar no equivocarme al decir mi edad, tendré que enviar un correo avisando a propios y extraños que mi dirección es otra, por si deciden enviarme alguna postal. A partir de ahora, tendré que buscar un lugar para todo aquello que me espera metido en cajas en una habitación.


No espero que esta mudanza sea el comienzo de algo. Me conformo con que sea la continuación de lo que hubo hasta ahora. Desde ayer tengo nueva casa y nueva edad.

Pero yo sigo siendo como lo era anteayer.

2 comentarios:

La de la ventana dijo...

Poco a poco la harás tuya. Porque los espacios se impregnan enseguida de los que los habitan. En cuanto saques de las cajas tus cosas.

Precisamente porque sigues siendo la misma que anteayer.

Bett dijo...

En eso estoy. Mientras tanto, hay cajas por todos lados, sin saber dónde irán a parar todas esas cosas que están dentro.

Poco a poco. Prefiero encontrar el lugar adecuado para cada una, que apurarme.